viernes, 28 de diciembre de 2007

LA REALIDAD DE UNA NINFA

Hace algún tiempo conocí a una ninfa de largas piernas y cabellos dorados. Era una ninfa alegre, divertida, siempre estaba planeando alguna nueva aventura que correr con las otras ninfas. Se levantaba al amanecer y corría diligente por los bosques a realizar sus tareas; haciendo sonar los arroyos, susurrando al viento, rozando levemente las flores para que se abrieran al sol, y todas esas cosas que hacen las ninfas. En sus ratos libres, corría a jugar con todos los seres mágicos del bosque encantado.
Pero esta ninfa guardaba un secreto, algo que la atormentaba.¡ NO TENÍA CORAZÓN ! Cuando era muy joven, sus alas aún no habían acabado de crecer, un malvado sátiro hizo que el frágil corazón de la ninfa se rompiera en mil pedazos, dejando un vacío en su interior que ella no era capaz de llenar.
Con el paso de los años se acostumbró a vivir así, aunque en ocasiones, cuando los vientos del norte soplaban atravesando ese hueco en su pecho, sentía un dolor tan intenso que hacía que una lágrima resbalara por su mejilla. Cosa extraña, porque las ninfas no pueden llorar, el llanto no forma parte de su naturaleza.
Quiso el destino que un día de otoño, en uno de sus viajes, esta dulce ninfa se cruzara con un sátiro llegado de tierras lejanas. Se cruzaron sus miradas y, sin que ella se diera cuenta, él colocó en su pecho un nuevo corazón.
¡Qué contenta estaba la pequeña ninfa! Ya no sentía ese vacío en su interior y, cuando el sátiro le susurraba al oido, su nuevo corazón latía con fuerza haciendo que sus ojos brillaran como las estrellas en el cielo.
Al poco tiempo, el sátiro comenzó a comportarse de una extraña manera, provocando en la ninfa un gran desasosiego. Ella no entendía lo que estaba ocurriendo, pero sentía un gran dolor. Tardó algunos días en darse cuenta de que ese dolor partía de su corazón, que se desgarraba a causa de la desilusión. Aquel dolor, era mucho peor que el que sentía antes, aunque ahora las lágrimas ni siquiera asomaban a sus ojos.
Cuentan los habitantes del bosque, que una noche de luna llena, no pudiendo soportarlo más, se dirigió al borde de un acantilado, arrancó de su pecho la causa de su desdicha y lo arrojó al vacío.
Desde entonces vuelve a ser la de antes, y vive nuevas aventuras; pero cuando llega el otoño, en las noches de luna llena, sus sollozos atraviesan el silencio del bosque, recordando en su soledad que ya nunca volverá a amar.

lunes, 3 de diciembre de 2007

CONVERSACIONES EN LA OTRA DIMENSIÓN


Había una vez... Una Ninfa...
muy bella, que protegía un bosque encantado.
Me reveló que TODOS poseemos,
dentro de nosotros, un bosque encantado.
Un bosque lleno de enormes árboles
y perfumadas flores.
Un bosque pintado con gotas de rocío
y coloreado con luz de luna.
Un bosque mágico que envuelve en su centro
la esencia de todo lo que es
y de todo lo que existe: EL AMOR...
Dentro de todos hay una bella ninfa
que nos protege,
que vela por nuestro interno bosque mágico,
que posee una tierna mirada
y una dulce sonrisa,
que acaricia con sus cabellos rojizos
nuestros hombros cansados,
que nos mima con sus manos divinas
y que hace brillar en su plenitud
a la gran Estrella Dorada
que es regalo de la Vida.


Los últimos días me han llevado a mantener conversaciones con algunos sátiros, y me han resultado tan interesantes, que las he considerado dignas de mención. En principio he descubierto que hay quién me conoce más de lo que yo pensaba, y no puedo por menos de darle la razón en sus afirmaciones: resulta que soy una ninfa impaciente, que cuándo quiero algo lo quiero ya, que si me hacen mucho caso me agobio, pero si me hacen poco me aburro y pierdo el interés, que soy apasionada en todo lo que hago. Interesantes afirmaciones, no digo que sean ciertas al pie de la letra, pero se aproximan bastante a la realidad.
Por otra parte hemos descubierto que sigue habiendo sátiros cobardes, que cuando una ninfa dá un paso adelante, corren que se matan. Pero, pequeña ninfa, dicen los propios sátiros, que ese no era el tuyo. Así que sacude tus alitas y levanta el vuelo.
Para que todo no sea malo, resulta que los sátiros no son adivinos, si algo hay que a las ninfas no nos gusta tenemos que decírselo, si no ellos seguirán haciendo las cosas a su manera, sin maldad.
En cuanto a los sátiros de mi propia cosecha la cosa está de la siguiente manera, tenemos al que no sé muy bien lo que le pasa por la cabeza, y creo que nunca lo sabré, pero eso es parte de su encanto. Por otra parte, tenemos a aquel que me ha decepcionado, sorprendido para mal, he descubierto su cara oscura¡qué pena! Por lo demás relaciones cordiales, nada que destacar.
Cuanto tardamos en madurar, verdad?,
pero por suerte nunca es tarde
para ir en busca de nuestros sueños....
y crear nuestro propio cuento de hadas....


Te Deseo que tus sueños te lleven dónde a tu corazón le gustaría estar.


Nota: Por fin el puente los sátiros nos arrastran a las mágicas tierras del norte ¿qué sucederá?
Ciao y besis.